“A cinco soles el tour”. Este es el precio que cobra “El Urbanito” por llegar a la cima del cerro San Cristóbal. Extranjeros y peruanos se reúnen en la Plaza de Armas para abordar el bus y llegar a los 400 msnm del San Cristóbal.
La casa de Santa Rosa de Lima, el Paseo de Aguas y la Alameda de los Descalzos son algunos de los atractivos turísticos que se observa en la trayectoria hacia el cerro San Cristóbal.
Comienza el ascenso. Nos rodean las diferentes casas de colores. Las 14 cruces que se encuentran a lo largo del camino, nos indican que tan cerca o lejos estamos de la cruz de San Cristóbal. Pistas de “doble vía” en las que solo cabe una couster. Múltiples curvas y abismos hacen que el viaje sea lento pero seguro.
Ya en la cima, el San Cristóbal brinda a sus visitantes la posibilidad de contemplar a Lima de una sola mirada. La neblina hacía imposible ver completamente Lima, pero nos conformamos con los distritos más cercanos: San Martin de Porres, S.J.L., Independencia, Los Olivos. Pasamos agradables momentos entre risas y bromas, entonces decidimos congelar esos momentos en varias fotos. El hambre se apoderó de nosotros y cuando decidimos comprar unas galletas, comprendimos que en el cerro San Cristóbal no solo aumenta la altura, sino también el precio. El hambre pudo más y solo cedimos a comprar.
Luego de observar el paisaje limeño, las miradas se van hacia la cruz de 20 metros de alto: el San Cristóbal. Construida en el gobierno de Augusto B. Leguía, esta cruz atrae la mirada de los limeños a las 6 de la tarde. A esta hora, sus 37 focos (no todos) se encienden y convierten a Lima, en un lugar de gran atracción.
Rodeando la cruz encontramos un sinfín de velas de colores. Esta es una tradición que hacen los fieles para pedirle a la cruz de San Cristóbal. “Cada color tiene un significado. Blancas para el matrimonio, negras para quedarse viudo, gris para divorciarse, celeste para la salud y rojo para el amor”, explica Javier, un feligrés que asiste una vez al mes a la cruz para pedir por su salud; y porque no, también, un milagro.
Disfrutar las brisas que caen en el rostro, pedir a la cruz de San Cristóbal y contemplar el paisaje limeño desde estas alturas, tienen un precio: cinco soles. Precio módico o no, vale la pena gastarlo aunque sea por una vez en la vida.
Integrantes:
-Dioses Paul
-Cuchillo Christian
-Ortega Aguirre, Brillit
-Retamozo Aguilar, Eduardo
-Valverde Villavicencio, Arly
-Villanueva Sánchez, Liz

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